Textil Lain. Telas y telares.

El paisaje habitual en el entorno de la fábrica era el de cientos de metros de telas secándose al aire libre, las más delicadas se secaban evitando el sol directo, ese ritmo de trabajo era una verdadera locura para los empleados ya que los tiempos eran muy justos y el material nunca podía pasar la noche a la intemperie.

 Cuando las antiguas secadoras de rodillo no daban abasto y no secaban las telas hasta su punto óptimo para ser procesadas, sólo la gran profesionalidad y buena mano del personal permitían que el frenético ritmo de producción no parara nunca.

Había dos turnos de 12 horas de Lunes a Sábado, sólo se paraba la maquinaria los domingos, que era cuando los encargados del mantenimiento y del laboratorio preparaban la fábrica para otros seis días de trabajo continuo.

















































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