Textil Lain. Taller y laboratorio.

El domingo, ese día donde la mayoría del personal disfrutaba de su merecido descanso.

Los más afortunados iban a comer a algún sitio mientras otros se conformaban con un paseo por el centro con sus mejores vestimentas, a pesar de las penurias de la época casi todo el mundo vestía con cierta elegancia los domingos.

Cuando el clima lo permitía, un buen plan era observar el ir y venir de la gente y el intenso tráfico de carros mientras se disfrutaba de un buen vaso de vino o cerveza.

Si querían que las cosas fueran bien en el trabajo, el paso por la Iglesia con la familia era ineludible.

Sólo estaban exentos los encargados del taller y del laboratorio, que se pasaban el día poniendo a punto la fábrica y los materiales.

Unos engrasaban y ajustaban la maquinaria mientras otros preparaban los diferentes productos químicos que se tenía previsto utilizar durante la semana.


































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